Informe revela que las comunidades latinas y afroamericanas en EE.UU no tienen gran confianza en la vacuna

En tiempos donde la carrera de las vacunas se disputa contra reloj, el mundo está expectante por saber cuándo podrá haber una mayor inmunidad.

COVID Collaborative, Langer Research, UnidosUS y NAACP, realizaron una encuesta sobre actitudes e impactos de la vacilación y resistencia a la vacuna COVID-19 en las comunidades afroamericanas y latinas. El informe resume estos hallazgos y destaca las áreas clave de enfoque para los formuladores de políticas, los profesionales de la salud y otras personas que trabajan para aumentar la aceptación de la vacuna.

Según lo investigado, menos de la mitad de las personas de raza negra y el 66% de los latinos dijeron que definitivamente o probablemente se la aplicarían. A su vez, el 14% de la comunidad negra confía en que una vacuna será segura y el 18% dice que será eficaz para protegerlos del coronavirus. Entre los latinos, el 34% confía en su seguridad y el 40% confía en su eficacia.

Esta encuesta se realizó durante el mes de septiembre, antes de que se supieran los resultados que demostraron que las vacunas experimentales en Fase III habían alcanzado altos niveles de protección contra el coronavirus, arrojando estas más del 90% de seguridad ante el COVID-19.

Según el estudio, 14% de la comunidad negra, confía en que una vacuna será segura y el 18% dice que será eficaz

Según los especialistas, la vacunación en una gran parte de la población de EE. UU. será fundamental para establecer la inmunidad nacional al nuevo coronavirus y frenar la propagación del patógeno. Para alcanzar esto, es necesario establecer la inmunidad colectiva, pero es probable que la mayoría de los estadounidenses deban vacunarse en los próximos años.

“No es tener una vacuna lo que salva vidas, son las personas las que se vacunan”, dijo Michelle A. Williams, decana de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, cofundadora de COVID Collaborative, la organización sin fines de lucro que encargó el estudio. “Para que eso suceda, necesitamos entender por qué tantos dudan y ayudar a superar eso”.

A casi nueve meses después de que el virus llegara a Estados Unidos, los pacientes negros, asiáticos, nativos americanos e hispanos todavía mueren con mucha más frecuencia que los pacientes blancos, incluso cuando las tasas de mortalidad se han desplomado para todas las razas y grupos de edad. En el país del norte, ya se han registrado 5,8 millones de personas que dieron positivo al virus desde principios de marzo hasta mediados de octubre.

Entre los latinos, el 34% confía en su seguridad y el 40% confía en su eficacia (Reuters)

Es por eso que los funcionarios están luchando por saber cómo garantizar que las poblaciones vulnerables reciban la vacuna lo antes posible cuando estas estén disponibles. Casi con certeza en la parte superior de la lista habrá unos 21 millones de trabajadores sanitarios de primera línea, pero después de ellos probablemente vendrán dosis para los trabajadores esenciales, de los cuales muchos provienen de comunidades de origen africano, latino y asiático.

Sin embargo, muchas personas afroamericanas no confían en las vacunas que se están fabricando contra el COVID-19 y algunos expertos lo desarrollaron:

“Por un lado, en este país, están los anti-vacunas y la desinformación infundada que promueven”, dijo Alexandre White, un experto de la Universidad Johns Hopkins que estudia la sociología y la historia de la respuesta epidémica. “Pero lo que ves en las minorías es una vacilación que está bastante arraigada en la realidad histórica”.

El experto cuenta que muchos cuerpos de personas negras que fueron esclavizadas, fueron utilizados por escuelas de medicina para disecciones de anatomía; asimismo, los cuerpos de las mujeres fueron utilizados para la investigación, experimentación y esterilización ginecológica.

En USA los primeros que recibirán la vacuna será el personal de salud (Reuters)

El reciente estudio arrojó que el 48% de los afroamericanos definitivamente o probablemente recibirían la vacuna y encontró que el conocimiento del estudio de Tuskegee estaba entre los predictores de si un encuestado negro estaría dispuesto a recibir la vacuna. Otros factores incluyeron la fuerza de su identidad racial, experiencia previa con la vacuna contra la influenza, partidismo, sexo, edad y educación.

“El afroamericano promedio no puede darte detalles de Tuskegee. Su desconfianza es de las instituciones, de las instituciones gubernamentales, de las fuerzas del orden, y esa desconfianza se extiende por nuestra comunidad “, dijo Wayne AI Frederick, médico y presidente de la Universidad de Howard, siendo el uno de los principales expertos médicos negros que se han unido para formar la Coalición Negra contra el COVID-19.

Para los latinos, factores similares fueron los principales predictores de la aceptación de la vacuna. Pero también se incluyó su nivel de confianza en el gobierno para velar por los mejores intereses de los latinos y si el individuo vivía en los suburbios.

El estudio recopiló encuestas de 1.050 adultos negros y 258 latinos. Los encuestados consistieron en una muestra aleatoria representativa a nivel nacional administrada en línea. “Estados Unidos necesita hacer más para aprovechar el ingenio y la experiencia, particularmente en este momento de crisis nacional y transición presidencial”, dijo John Bridgeland, cofundador de COVID Collaborative.

En entre los datos de la encuesta, el 55% de las personas afroamericanas dijo que conocían a alguien diagnosticado con COVID-19, y el 48% conocía a alguien que había sido hospitalizado o había muerto a causa del COVID-19. Los números fueron aún más altos entre los latinos, con un 73% que conocía a alguien diagnosticado y un 52% que conocía a alguien que había sido hospitalizado o había muerto de COVID-19.

Por último, el estudio encontró que los afroamericanos tenían el doble de probabilidades de confiar en un mensajero de su propio grupo racial en comparación con una contraparte blanca. “Los mejores mensajeros serán personas influyentes dentro de sus propias comunidades”, dijo Williams, de Harvard. “Y muy claramente, los médicos personales de las comunidades minoritarias serán muy importantes en este esfuerzo”.

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